Página 12: “El primer año de vida del niño” por Elsa, Silvia y Haydée Coriat

La reedición de Maduración psicomotriz en el primer año del niño, de Lydia Coriat

La obra, publicada en 1974, es un hito en la literatura médica y significó el gran impulso para el desarrollo del trabajo clínico con bebés. Hoy se presentará la edición web, de acceso libre para su lectura, descarga en e-book o en versión pdf para su impresión.

Dra. Lydia Coriat
Dra. Lydia Coriat, en observación de consulta clínica a cargo del Dr. Florencio Escardó. Sala XVII, Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Buenos Aires. Circa 1956.

Hace justo un año, desde este mismo espacio de PáginaI12, tuvimos ocasión de conmemorar los 45 años de la fundación del Centro de Neurología Infantil, hoy Centro Dra. Lydia Coriat, en homenaje a su fundadora. La década del ‘60 podría considerarse la época de oro de una pediatría orientada según la clínica propuesta por el Dr. Florencio Escardó. Dicha pediatría reconocía que no sólo la salud psíquica sino hasta la salud orgánica, en la infancia, están fuertemente determinadas por las relaciones entre el niño y su madre, incluyendo el contexto social en el que ambos están inmersos.

En esa época, el Dr. Mario Roccatagliata, junto a otros pediatras formados en la misma escuela clínica de la Sala XVII del Hospital Ricardo Gutiérrez, fundan –en el mismo hospital– el Consultorio de Niños Sanos. Su función era decididamente novedosa: ofrecer atención y seguimiento pediátrico a los niños y bebés que no presentaban ningún problema. Hoy esta práctica está tan extendida, es tan habitual que los padres lleven a sus pequeños al control pediátrico, que no pareciera resultar tan novedoso. Sin embargo, en su momento implicó una pequeña revolución en el sistema de promoción de la salud. Y por suerte caló hondo en la cultura.

Para que este seguimiento fuera eficaz era especialmente necesario que los pediatras conocieran en detalle las numerosas y rápidas transformaciones del bebé en su primer año de vida. La propia medicina acababa de gestar ese saber, ya que el desarrollo psicomotriz del niño completó su registro –si pudiera decirse de esta manera acerca de algo tan vivo y transformable– recién a fines de la década del ‘50, con la participación de diferentes autores en diferentes países, las más de las veces sin conexión entre sí.

La Dra. Lydia Coriat, pediatra de la Sala XVII, fue convocada para formar a los médicos residentes del Consultorio de Niños Sanos en maduración psicomotriz en el primer año del niño. Estaba ampliamente preparada para ello ya que la tesis con que obtuvo su doctorado en neuropediatría llevaba por título Sistematización del Examen Neurológico del Lactante, habiendo sido convocada también para dar clases sobre el tema en distintas universidades, del país y del extranjero (especialmente España y Estados Unidos).

Hay algo de la clínica, especialmente de la clínica pediátrica, que sólo puede ser transmitido en vivo y en directo. Para cada clase, los pediatras se iban rotando para conseguir algún bebé sin ningún tipo de problemas, de tal o cual edad determinada. El bebé era traído a clase y la Dra. Lydia Coriat iba mostrando de qué manera se expresaba y se registraba el tono muscular, cuáles eran las posiciones y cuáles eran las conductas psicomotrices esperables para cada edad, los reflejos arcaicos de las primeras semanas y su sucesiva desaparición y/o transformación en los meses posteriores.

En su séptimo año, esas clases, cuatrimestrales, se convirtieron en el guión que precipitó la escritura y publicación del libro Maduración psicomotriz en el primer año del niño. Dice Lydia Coriat en el Prefacio: “Discípulos de Florencio Escardó, conocimos el contexto altamente estimulante de su equipo médico de la sala XVII (…) Con ese para nosotros deslumbrante enfoque los enfermitos perdían su condición de objetos de estudio, de “casos clínicos” y volvían a ser enteramente niños. Es cierto que muchas veces niños dolientes, atrasados, incompletos. Poco importaba: aprendimos a jugarnos a favor de sus pequeñas partes rescatables; a luchar, con entusiasmo y hasta con alegría, por reparar los deterioros. Aprendimos también, por lógica contrafigura, a valorar los logros fascinantes y las prospectivas esperables en los niños sanos. Un día abordamos la cautivante tarea de sistematizar su examen”.

Ese entusiasmo se transmite desde el texto al lector. Las descripciones de los distintos momentos del bebé están y son hermosas –plasmadas en las maravillosas ediciones fotográficas de Andy Goldstein–, pero lo que prima es la lógica del pasaje de un momento a otro, qué es lo que el bebé obtiene con cada reflejo, cómo se va apropiando de su cuerpo y sus intenciones.

Sigue más adelante: “En 1967 fue creado el Consultorio de Niños Sanos (…) Sus coordinadores solicitaron nuestra colaboración; querían que los residentes rotantes aprendieran a valorar la maduración psicomotriz del niño sano y a detectar sus imperfecciones, aún las leves, para encararlas y corregirlas tempranamente”.

El libro se publicó en 1974, tiempo en que la Estimulación Temprana, como disciplina clínica, ya había sido puesta en práctica por el equipo interdisciplinario creado por la Dra. Lydia Coriat, pero todavía estaba en el tiempo de crecimiento, descubrimiento y ajuste propio de los comienzos. Este libro surgió desde ese trabajo, pero también fue una de las catapultas para el desarrollo del trabajo clínico con bebés.

Una vez agotada la primera edición, se hicieron carradas de fotocopias del libro completo. Lo que dificultaba una segunda edición era la numerosa cantidad de fotografías para las que no se contaba con los originales. Andy Goldstein vino en nuestra ayuda, introduciendo mejoras técnicas que posibilitaron que las viejas fotos se vieran on line de manera incluso más nítida que las del libro original. Para aquellas fotos de las cuales fue imposible recuperar el original, Haydée Coriat, especialista en estimulación temprana, favoreció que los bebés actuales (medio siglo “más jóvenes” que los anteriores) reprodujeran las posiciones que figuraban en las fotos faltantes.

Una edición on line será dada a luz hoy, fecha en que tendrá lugar su presentación en la Sociedad Argentina de Pediatría (Salguero 1246, a las 19). Los disertantes serán el Dr. Abel Monk (pediatra), la Dra. Marila Terzaghi (neuropediatra) y el Dr. Alfredo Jerusalinsky (psicoanalista). Se contará con la presencia de la Dra. Stella Maris Gil, vicepresidente primera de la SAP, en representación de la Comisión Directiva. La iniciativa e instalación de este sitio web ha sido obra de quienes firmamos este artículo –Elsa, Silvia y Haydée Coriat– y también participaremos de la presentación. Se cuenta con el auspicio de dos fundaciones: Rumbos y FEPI.

Maduración psicomotriz en el primer año del niño se podrá leer entonces en su sitio web, bajar para su lectura en ebook, o acceder a una versión en pdf para su impresión. El acceso será libre para las tres alternativas.

Maduración psicomotriz en el primer año del niño, de Lydia Coriat

Etica en la clínica

Con tres citas de distintos autores que formaron parte de la cuna en la que creció la Dra. Lydia Coriat como neuropediatra, queremos destacar los puntos de vista y/o la ética que su clínica comporta:

1) La primera cita forma parte del epígrafe que da comienzo al libro: “Más que hablar del desarrollo de la motricidad debemos hablar del desarrollo de la psicomotricidad, término que define mejor la realidad madurativa del niño.” J. Ponces Vergé y J. Aguilar Matas.

2) La segunda pertenece al Prólogo escrito por el Dr. Mario Roccatagliata: “Frank Falkner, en ´Desarrollo humano´, (…) avisa que “las variaciones individuales normales” abarcan en los niños una gama tan amplia que conocerlas y reflexionar sobre ellas son pasos preliminares obligados para estudiar la patología de la infancia. La advertencia de Melvin Lewis –”enseñar psicopatología antes que el estudiante tenga idea del desarrollo psicológico normal es dejarlo naufragar en un mar de síntomas y signos, sin puntos normales de referencia en que basarse para seguir adelante”– puede ser extrapolada con validez a todos los campos de la medicina infantil”.

Pensemos: ¿qué son los DSM, sino “un mar de síntomas y signos” entre los que naufraga la posibilidad de advenimiento de un niño?

3) La tercera cita ha sido extraída de las primeras páginas del cuarto tomo del Manual de Neurología Infantil, de Aquiles Gareiso y Florencio Escardó, publicado a comienzos de la década del 40; pareciera escrito especialmente para estos tiempos de sobremedicación, un sabio mensaje del pasado que todavía no fue lo suficientemente escuchado: “…la neurología del niño es fundamentalmente distinta a la del adulto y constituye una actividad pediátrica por excelencia. La medicación tiene en neuropediatría mucha menos importancia que la conducta terapéutica, y ésta solo puede resultar del conocimiento total del caso desde el punto de vista pediátrico y desde el punto de vista neurológico, en estrecha e indisoluble conjunción; obrar de otra manera es conceptualmente irregular y prácticamente desastroso”.

Al enterarse de la próxima presentación de la edición on line, la Dra. Sara Krupitzky, que ha formado a generaciones de jóvenes pediatras en la temática del desarrollo infantil, nos escribe: “¡Celebro la publicación de esa joya de la literatura médica! La primera edición la tengo en mi poder como bien muy preciado”.

Fuente: Página 12

https://www.pagina12.com.ar/57047-el-primer-ano-de-vida-del-nino

https://www.pagina12.com.ar/57048-etica-en-la-clinica